El 21 de junio elegimos rumbo de país. Esta herramienta te da información rigurosa para que decidas con criterio propio.
Gane quien gane, los candidatos seguirán su vida. Los que convivimos con el resultado somos nosotros, nuestras familias y nuestros hijos. Por eso votar bien es solo el primer paso —lo que sigue cuenta igual: respetar el voto del otro, hacer veeduría, cumplir las normas, enseñar que en una sociedad cabemos muchos y solo entre todos progresamos.
El voto se ejerce un domingo; la ciudadanía, todos los días.
Los dos finalistas, lado a lado: el resultado de primera vuelta, la fórmula vicepresidencial, los apoyos recibidos y un perfil de cada uno. Luego pasa a Comparar por problema para contrastar sus propuestas.
La misma pregunta, la respuesta de cada candidato. Abre cada tema para ver el contraste directo, sin intermediación. Fuente: FEDe. Donde un candidato no respondió, se dice de forma explícita.
El comparador central. Para cada uno de los 8 problemas del país —triangulados de cinco encuestadoras más fuentes estructurales— mira lo que propone cada candidato, lado a lado, y marca lo que te convence y lo que no. Tus marcas alimentan Mi puntaje.
Hechos con fuente, fecha y enlace de las últimas dos semanas. Lenguaje neutro y simetría obligatoria: mismo número de hitos por candidato, o se muestra la asimetría de forma explícita. Curaduría manual, sin scraping. Más reciente arriba.
La parte más importante de esta herramienta no son los datos: es esto.
No es un instructivo de voto. Son preguntas para pensar mejor tu decisión —cualquiera que sea—. Léelas antes de comparar; cambian cómo lees todo lo demás.
Pregúntate qué 3 cosas te importan más para los próximos cuatro años. Si decides primero qué pesa para ti, después puedes comparar contra eso en vez de dejarte arrastrar por carisma o narrativa.
Lo que el candidato dice que va a hacer, lo que puede realmente hacer dado el Congreso, la Corte y la caja fiscal, y lo que ha hecho históricamente. Son tres preguntas distintas.
No "¿cuál me gusta más?" sino "¿qué es lo peor que podría salir con este candidato?". Ese ángulo saca más información que la simpatía.
Si no puedes formular en una frase honesta por qué alguien razonable apoyaría al otro candidato, todavía no lo conoces lo suficiente para descartarlo.
Es una opción válida si después de evaluar honestamente ninguno te convence. En Colombia, en primera vuelta el voto en blanco fuerza repetir la elección con candidatos nuevos si supera la mayoría de los votos; en segunda vuelta no tiene ese efecto —no fuerza repetición— pero sí conserva valor político como expresión de disenso.
Salir de aquí sabiendo más —incluso sobre el candidato que ya prefieres— y respetando más a quien piensa distinto es el único objetivo de esta herramienta.
El 21 de junio elegimos rumbo de país. Esta herramienta te da información rigurosa para que decidas con criterio propio.
Gane quien gane, los candidatos seguirán su vida. Los que convivimos con el resultado somos nosotros, nuestras familias y nuestros hijos. Por eso votar bien es solo el primer paso —lo que sigue cuenta igual: respetar el voto del otro, hacer veeduría, cumplir las normas, enseñar que en una sociedad cabemos muchos y solo entre todos progresamos.
El voto se ejerce un domingo; la ciudadanía, todos los días.